Amistad
- Oliverio RODRÍGUEZ HERRERA
- 1 mar 2016
- 1 Min. de lectura
Me jacto de tener amigos
que me aceptan como soy
y perdonan mis errores,
me acompañan donde voy.
¡Es fácil tener enemigos!,
que se encubren con maldad,
envidian tu bienestar;
les ofende tu bondad.
Tal vez más pura y más sana
es la amistad que brindamos
porque no tiene interés
abrazo que al amigo damos.
La amistad se cultiva
como a una hermosa flor,
se siembra con actitudes,
con confianza, sin temor.
Demostramos la alegría
que se produce al encuentro
del amigo franco y bueno
que sale de muy adentro.
Amigos que me aconsejan
y me llamen la atención
para corregir errores,
regaños de buena intención.
Lloran junto conmigo,
compartimos desconsuelos,
las cuitas aminoramos
y borramos los recelos.
Los amigos conservemos,
nunca estaremos solos.
Aunque pobres, sin dinero,
tendremos grandes tesoros.
Tu optimismo, tu sonrisa,
son como agua al sediento
que se pierde en un desierto
y que ya camina lento.
Tú, amigos nuevos tendrás
si sigues estos preceptos.
Un mundo nuevo verás,
te lo aseguro, ¡no miento!
Febrero de 2009