¡Yo te voy a encontrar!
- María Carolina
- 10 ago 2019
- 3 Min. de lectura

Este escrito lo hice pensando en una plática que escuché en un camión de una mujer joven a otra mayor.
Así como nace una vida y otra se va, como pasa una estrella fugaz, de tu casa al trabajo ¡desapareciste!, pero no sé si te marchaste o te fuiste por voluntad, ¡no lo sé! En el mar ya te busqué, en el cielo, en el desierto y nadie me puede explicar ni me contesta un por qué.
Aquí está tu ropa, y tu recuerdo se mueve por toda la casa, y aunque a veces pienso “¿qué pasa?”, me voy y regreso porque aquí está tu esencia, y me llama y me atrapa, me pide que busque y me grita y reclama, me exige que ¡no olvide!, que averigüe dónde quedó tu ventana, ¡que pregunte, que investigue!
¿Y si alguien te alejó de mí, sin saber el daño que hacían? ¿Y si iban sonriendo por causarnos éste mal?; lo pagarán un día. Pero hazme saber que estás bien, déjame verte en el agua, en el viento o en la lluvia; quiero entender que aún me quieres, ¡que eres mío y yo tuya!
¡Déjame ver dónde estés!, porque no habrá distancia que no recorra para encontrarte, ¡para tenerte conmigo otra vez!
Y si puedes ¡grita donde te encuentres!, porque habrá millones de voces, ¡pero sólo a ti te escucho!, ¡porque sólo tú me importas!; ya lo sabes, ¡me conoces!
¿Y si te dañaron y ya no estás en mi mundo y se ha secado tu savia? Dime en sueños dónde estás, pues no habrá suelo que no abra para ir por ti y situarte en Tierra Santa, y he de estar a tu lado hasta que muera mi cuerpo y se marchite mi alma.
Porque nací para amarte, y mi ser no descansará hasta que no estemos juntos. Por eso, si te llevaron y terminaron contigo, y de ti sólo quedara una partícula de piel o un diminuto hueso, ven y dime en el oído dónde quedaron tus restos, porque ¡yo los necesito!, porque no podré vivir si no sé dónde te dejaron, pues se llevaron mi descanso, y vivo para buscarte, para escuchar una seña, un dato, cualquier aviso ¡que me lleve a localizarte!
Dime dónde te han llevado, que me has dejado sin pistas, ¡sólo vivo para amarte! Y te busco noche y día en piso firme o cornisa.
Amor, dime dónde estás, ¡que hasta allá he de buscarte! ¡No puedo vivir sin ti! ¡No tengo tranquilidad! Voy a seguir indagando; mi esperanza sigue en pie, puedo perder energías, ¡pero no pierdo mi fe!
Y seguiré con mi búsqueda y trataré de escucharte, en la nieve, o en la selva, en el confín de la Tierra o donde inicia la vida, en subterráneos o cuevas.
Y un día llegaré contigo, porque alguien me dirá que en algún lugar te han visto. Aunque hayan pasado años y el tiempo con sus estragos haya secado mi piel y cambiado mis facciones, tú me reconocerás y me estarás esperando, porque somos uno sólo. ¡No me daré por vencida! Cuando menos piense en ello, ¡yo encontraré lo que amo!, ¡antes que acabe mi vida!
Y no importa lo que digan, que estoy loca y no descanso; no interesa su pensar. Si no saben lo que es cariño, ¡tampoco saben amar!
Amor, ¡hazme saber dónde estás! ¡Yo sigo cada camino!, porque un día he de llegar a donde tú estás cautivo, y yo te voy a traer, ¡porque sin ti yo no vivo!
María Carolina
Septiembre 14, 2018.