Otra vez la burra al trigo
- Por un tal T A L Í N
- 27 may 2016
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En varias ocasiones las Autoridades Municipales que regulan ($) el comercio formal y el informal han hecho las recomendaciones pertinentes a los comerciantes establecidos e informales para que no estorben en las banquetas por donde transitan los clientes y el arrollo (calle) por donde transitan los automóviles y demás muebles con ruedas. La indicación es que metan a sus establecimientos las mercancías y no las tengan estorbando al paso de los clientes potenciales.
Sin embargo podemos ver por banquetas y pasillos y por las calles del mercado Hidalgo maniquíes, cajas (con fruta y vacías), rejas, costales, carritos de súper, chamucos, triciclos, camiones de carga (en lugares que no son para carga y descarga), camionetas con basura (y basura regada por todos lados), camionetas con carnes y vísceras de res escurriendo sangre, costales repletos de mercancías que obstruyen el paso entre los pasillos de los locales, mercancía colgada que tiene usted qué esquivar cabeceando como boxeador para poder pasar, mochilas, cintos, juguetes e infinidad de mercancías estorbando el paso de los marchantes, muchos, pero muchos carros de sitio ocupando muchos espacios de posibles clientes. En fin. El Mercado Hidalgo es un caos en el cual el cliente tiene qué rifársela para pasar.
Existen negocios de muchas índoles, por lo que puede uno percibir la mezcla de muy diferentes y variados aromas: huele a fruta, a chicharrones, a menudo, a caldo de res, a pescado, a hierbas, a tacos, a gorditas, a basura, a suciedad y a aguas cochinas, lo que nos hace notar que el mercado ya hace mucho que le quedó chico a Matamoros. Ya somos un pueblo (“ciudad”) de cerca o de poco más de 100 mil habitantes y una cuadra de mercado (y desorganizado) resulta insuficiente para dar los diferentes servicios a toda la población.
Algunos locatarios se han acercado a esta casa editora de EL SIGLO XXI para solicitar hacer público el desmadre en que se ha convertido nuestro centro y área comercial, por lo que por este medio nos dimos a la tarea de hacer del conocimiento general, y en especial a las autoridades ($), que tienen la obligación de ordenar y regular a estos locatarios para que mantengan limpios sus establecimientos y libres los pasillos de corredores, pasillos y calles, para que circulen con fluidez los clientes, empleados y ellos mismos como propietarios y dejen de estorbar tanto a los clientes, transeúntes, y respeten los espacios de otros locatarios que también tienen derecho de exhibir sus mercancías al pueblo en general.
Se nos ocurre alguna recomendación para efecto de ordenar los comercios. Como ejemplo tenemos el comercio establecido, el semi establecido, los ambulantes y comerciantes de paso. Pensar (a veces no somos capaces de pensar) en dónde pueden reunir a los comerciantes de los diferentes ramos: en un solo lugar todas las carnicerías; en otro lugar todas las tiendas de ropa y zapatos; en otro, los puestos de comida (gorditas, fondas, tacos, lonches, etcétera); en otro, farmacias, consultorios, mercerías, boneterías y puestos de chácharas, enseres y juguetes.
Esto es demasiado soñar, y más aquí, en Matamoros de las Megaguamas, Coahuila. Para esto se tendría qué tumbar todo el mercado y edificar uno nuevo; de perdido de unas tres cuadras, para poder organizar todo este des… orden.
Aunque yo creo que para nuestras “autoridades” y titulares de los departamentos es más fácil la recaudación de “lana”, porque se sabe que nomás llegando y “échale”, ai te va tu recibo y sigue jalando, valiéndole madre la basura, el amontonadero, los estorbos, las aguas cochinas y los olores.
Con poquita imaginación se pueden organizar las cosas, porque locales y espacios sí hay. Ahí les va:
+ Abastos.- Con un terrenote enfrente; ahí cabe lo que quieran.
+ La despepitadora (ex).- Ahí se puede poner un mercadote chingonote con muchísimo espacio para estacionamiento; ahí cabe hasta un tienguis para automóviles.
+ Las bodegotas de la antigua PRONASE.- Al poniente del INIFAP, antes CIANE.
+ Hay locales y terrenos grandes en todas las colonias donde se pueden agrupar a todos los fayuqueros.
Podrían objetar los comerciantes: ¿Y los clientes?
De todos es sabido que los mejores días de ventas son los fines de semana cuando vienen las gentes de los ranchos a hacer “el mandado”. Pero esto se puede resolver poniendo en cada locación terminales de autobuses foráneos para dejar los pasajeros precisamente en los locales, y habría orden y jale para todos (rutas y taxistas), sin estar todos amontonados y estorbándonos unos a otros, y nuestro centro se vería más limpio, despejado, y el comercio establecido estaría limpio, despejado y reluciente, y los semi establecidos, ambulantes y comerciantes de paso estarían agrupados donde la gente sabría que los encuentra.
Para esto se necesita tener la capacidad de convocatoria y convencimiento y la voluntad política para construir un mercado grande, moderno y organizado que ya merece Matamoros como ciudad.
Eso necesitamos. No discursos huecos y llenarnos de falso orgullo diciendo que Matamoros es una “ciudad” cuando todavía va usted al mercado a almorzar y tiene que estar entre la basura y los estorbos y con aromas de aguas negras.
Ai la vemos pa’lotra, y si dicen que “no hay presupuesto” como siempre, que le regresen tantito a Coahuila de lo de la “megadeuda fantasma” y con eso construyan un bonito mercado para Matamoros en beneficio de todos, y como dicen los políticos, tengamos “un mejor nivel de vida”. ¡Ai güeyyyy, ni yo me la creí!