Después de los cuarenta
- María Genoveva MEZA MARTÍNEZ
- 1 jul 2016
- 1 Min. de lectura

Después de los cuarenta,
con tanta experiencia,
de repente te llegan
sonrisas inesperadas
por los recuerdos
de intensas caricias
que llegan de una pubertad
de historias privadas,
y que hoy con gran sensualidad
pierden privacía.
A los cuarenta
no te guardas nada.
Sin temor eres
quien quieres ser.
Admites o rechazas
lo que no te agrada
y te regalas lo que a ti
produce placer.
No vives con tantas
y tantas expectativas,
ni sufres por lo que
te han prometido.
Sólo te enfocas
en el hoy y su realidad.
No lloras por lo que
ya está perdido.
Con lo que te queda,
luchas por tu prosperidad.
Te reconoces valiosa
por lo que eres.
Y no te menosprecias
por lo que no pudiste ser.
Sabes que tu mente
es como la de los líderes.
Y que tu físico, cual sea,
te hace feliz cada amanecer.
Vives con ganas
sólo por hoy
y con entusiasmo.
A esta edad ya sabes
escoger tus amistades.
Escoges tu pareja pensando
en el compañerismo.
Y cuidas tu salud
previniendo enfermedades.
¡Después de los cuarenta,
sí que se vive mejor!
Vives y además
hasta aprendes a dejar vivir,
porque te ocupas
de ti misma con gran vigor
y sabes que sólo de DIOS
¡no puedes prescindir!