Muere una leyenda del box: Jorge “Pajarito” Valverde Escobedo
- Por Agustín ARELLANO FARÍAS
- 11 ago 2016
- 3 Min. de lectura

Este 26 de junio de 2016 dejó de existir un gran matamorense, una figura legendaria deportiva, distinguiéndose en el deporte de las “orejas de coliflor”: el boxeo, un deporte rudo de narices chatas. Al morir deja una numerosa descendencia de más de 25 nietos e igual número de bisnietos, que le dieron sus nueve hijos.
Pajarito Valverde sobresalió a la fama en los años de su juventud cuando se inició en el box, pelando en varios estados de la república mexicana. Una de sus hazañas fue el haberse enfrentado al famoso boxeador de talla internacional “El Toluco” López.
Pajarito Valverde fue un matamorense ejemplar que supo encausar a muchos jóvenes por el camino del deporte, aunque un deporte rudo y sangriento, pero al fin deporte. Después de haber protagonizado más de 113 peleas, la mayoría ganadas, colgó los guantes, se dedicó a preparar cientos de jóvenes, muchos de los cuales destacaron a nivel nacional ganado medallas. Otros, aunque no ganaron medallas, quedaron sus nombres grabados en la memoria de los matamorenses. Aún recordamos al famoso “Vago” Cruz cuando se enfrentó en la Arena Coliseo de la Ciudad de México al boxeador de peso pesado Abraham Meléndez. Esa noche los matamorenses nos sentimos halagados de ser representados a nivel nacional por un boxeador, aunque cuando cayó nuestro ánimo se derrumbó. Otro de los grandes boxeadores hecho por Pajarito Valverde fue Rafael Muñoz Alba, conocido como “Falelo” Muñoz. Cuando le faltaban boxeadores, nos platica su sobrino el profesor y pintor Martín Vélez Valverde, dice: “Caminaba por la plaza con una bolsa de cacahuates hasta encontrar los jóvenes que necesitaba; se hacía del rogar cuando le pedían que los llevara. En la siguiente vuelta les decía ‘Vámonos, pero tú pagas tu pasaje’. Ya estando en la arena donde tenía el compromiso y frente al rin, les decía, ‘Tú te subes y enfrentas a ese boxeador’. Los jóvenes se subían a pelear”.
Algunos de sus boxeadores que lo acompañaron en su pasión deportiva de ese rudo deporte descansan en paz como Tino “Tragaldabas” Hernández, “El Pulpo” y otros. Otros como Federico Guerrero Aguirre, conocido como “El Perico” Guerrero, se ganaron la vida como sparring de Ultiminio Ramos y Mantequilla Nápoles, usando los conocimientos aprendidos de su manager Pajarito Valverde.
Muchos de estos boxeadores recuerdan sus hazañas cuando Pajarito Valverde los invitaba a prepararse. A sus primos, sobrinos, nietos e hijos los involucró en ese apasionante y rudo deporte. Sobrinos como el profesor Martín Vélez Valverde probaron la fuerza de sus puños, obteniendo triunfos a base de pundonor y hombría.
El famoso “Lechero” Flores recuerda cuando al regresar de los combates se iban derecho al puesto del famoso Eliseo “El de los tacos”. El boxeador que ganaba cenaba un peso de tacos y su Coca Cola. El boxeador que perdía sólo comía tacos sin refresco. Cuando peleaban en Gómez Palacio o bien en Torreón los llevaba a la Alianza a cenar sus taquitos dorados. Sin recursos, sin un medio de trasporte, Pajarito Valverde llevaba a sus pupilos a cumplir su cita, ya fuera de raid o en el autobús. Nunca recibió apoyos económicos de autoridad alguna. Boxeó y preparó a sus alumnos porque amaba el box. Lo sentía, lo vivía; fue su ilusión toda su vida. Soñaba con tener un gimnasio equipado. El mundo del boxeo le apasionaba. Conoció a grandes managers como al famoso “Cuyo” Hernández, y a los grandes narradores de la Arena Coliseo como don Antonio Andere y a Jorge Sony Alarcón cuando estuvo en México.
Pajarito Valverde llenó toda una época de ensueño de muchos jóvenes que intentaron alcanzar la gloria, la fama y la fortuna. Así vimos a un “Chuyín” Rojas brindar grandes batallas. Otro fue “La Coitia”. Muchos de esos jóvenes se malograron por el maldito vicio del licor. Ahí Jorge Pajarito Valverde no pudo hacer nada, eran sus vidas. “El Veneno” Rubio, un boxeador que recibió sus primeras lecciones del Pajarito Valverde, anda activo todavía a nivel nacional.
En medio de un clamor nacional por tanta corrupción, agresión y simulación del Gobierno, con algunas nubes que dejaron car sus gotas de lluvia la noche anterior, los matamorenses caminaron hasta el Panteón municipal a despedir a un gran matamorense que supo encausar esas broncas energías de muchos jóvenes inquietos por un buen camino deportivo, como una terapia a sus reacios impulsos de arrojo que todo joven posee. Después de Pajarito Valverde nadie ha sabido ocupar su lugar, por lo que deja un vacío en el ámbito del boxeo en nuestra Ciudad. A Pajarito Valverde le ha tocado emprender ese largo camino hacia la eternidad. Descanse en paz, don Jorge Valverde Escobedo, un hombre ejemplar.