El deporte en Matamoros, un cero a la izquierda
- Por un tal T A L Í N
- 20 oct 2016
- 2 Min. de lectura

Una de políticos y deporte
Amables lectores de EL SIGLO XXI, les contaré una breve historia de lo que nos pasó a un pequeño grupo de personas que pretendíamos hacer deporte (boxeo y artes marciales mixtas) en una comunidad al oriente de nuestra cabecera municipal (Congregación Hidalgo).
Tuve la ocasión de encontrarme con unos profesores de la EST número 11 de la comunidad mencionada los cuales me solicitaron me hiciera cargo de un grupo de alumnos en forma extra escolar que deseaban reiniciar con los entrenamientos, lo cual acepté de buena manera pues estoy jubilado y volvería a mi escuela, ahora como instructor de deporte.
Me entrevisté con profes y directivos “interesados” en el caso y dimos banderazo verde al asunto comenzando un sábado a las 10 am, de hace ya como año y medio, con un equipo muy gastado y raquítico.
Al entrenamiento asistieron unos cuantos pero al siguiente sábado ya eran más de 20 (jóvenes, niños y jovencitas). Entrenamos de las 11 am a la 1 pm, y a veces más, con rutinas de boxeo impartidas por un servidor y rutinas de MMA (Artes Marciales Mixtas) impartidas por mi hijo Jorge (“Pollo”).
Los profes y directivos prometieron conseguir equipo para entrenamiento y me pidieron un presupuesto el cual hice y entregué. Pero al ver pasar el tiempo y que el equipo no llegaba, busqué a los regidores encargados del deporte y no los hallaba (siempre están las oficinas solas o cerradas). Al fin encontré a dos, una regidora y un regidor, los cuales me solicitaron también un presupuesto y la lista de aparatos de entrenamiento.
Al tiempo solicité respuesta y me dijeron que el Presidente ya había autorizado el equipo y que sólo dejara que pasara diciembre para hacer entrega del mismo en la escuela. Pues todavía a la fecha sigo esperando que esto suceda.
Yo creo que cuando autoridades mentirosas y adultos indolentes ignoramos las pretensiones de los chavos, se nos descarrían y buscan la salida fácil a sus ímpetus y caen en los vicios y el pandillerismo. Por eso muchos buenos valores, jóvenes prospectos del deporte, se han quedado sin sobresalir por falta de atención, patrocinio y apoyos de quienes debiéramos de dárselos. Esta es una fórmula de cómo acabar con el deporte.
Esperaremos a nuevas autoridades escolares y municipales que deveras quieran a su pueblo y deveras quieran inducir a los jóvenes en el deporte.
Congre es una comunidad que ha sido semillero de muy buenos boxeadores desde hace muchos años; desde que mi “jefe” (“Pajarito” Valverde) formaba y promovía boxeadores y funciones.
Si no quieren otorgar equipo, mucho menos construirán una arena de box y lucha (puros sueños de empachado).
Me ha preguntado no poca raza, “¿Por qué no le seguiste en el boxeo?”. Porque nadie, ¡óigalo bien!, nadie apoya.
Ahora sé lo que sintió mi padre durante más de 40 años.