Doce pasos
- María Genoveva MEZA MARTÍNEZ
- 24 dic 2016
- 1 Min. de lectura

Qué difícil admitir que no soy DIOS.
Aceptar que jamás podré sola.
Qué difícil sentirse en un mar de líos.
Y en ese mar, sola, querer luchar contra la ola.
Te vuelves loca intentando un mil cosas.
¡Si tan sólo en manos de DIOS te pusieras!,
aceptando que sólo con Él seremos dichosas,
y que desprendiéndonos tendremos vidas prósperas.
Confiemos nuestra voluntad y vida
al DIOS de nuestro entendimiento.
La vida de faltas y errores demos por admitida.
Dispongámonos a dejar que DIOS haga el convertimiento.
Liberémonos de cada una de nuestras faltas,
reparando directamente el mal que hemos causado.
Sólo es necesario que tú sinceramente lo admitas,
y así espontáneamente irlo reconociendo.
Oremos y meditemos con mucha frecuencia.
Pidamos a DIOS capacidad de reconocer su voluntad
y cumplámosla con fuerza y con conciencia.
Hagamos de nuestra relación con DIOS una gran amistad.
Con los doce pasos lograremos despertar espiritualmente,
y con él llevemos el mensaje de esperanza.
Esperanza que se comparte mutuamente
y en todas nuestras acciones practiquémoslos con confianza.