México está de oferta
- Por Fidencio TREVIÑO MALDONADO
- 24 dic 2016
- 4 Min. de lectura

“Ahora se dan la mano y se portan bien. No quiero barullos aquí”.- Antología de cuentos, Jorge L. Borges
Con una inversión del 40 por ciento para México y 60 por ciento para Australia, y coleada de unos mil 680 millones de dólares que recibirán los dueños de PEMEX, queda vendida una parte de esta empresa de los mexicanos a otros países o monopolios que la quieran y puedan comprar. José Antonio González Anaya, director de este monopolio nacional y recuas que le acompañan, están de plácemes. También lo están parte del Gabinete actual que manda en el país al seguir vendiendo la República y engullendo millones de dólares para sus gruesas cuentas bancarias. Más allá de que sea Australia, Exxon, Texaco y Gulf u otra empresa transnacional quienes ahora compran o rentan, queda comprobado que aún a estas fechas el petróleo es negocio y que deja pingues ganancias a quien lo tiene. No sólo como ahora lo hace PEMEX al decirle a unos cuantos mexicanos que el subsuelo del Golfo de México está hasta el gorro de petróleo y que es de los mexicanos, el caso es que en nada nos beneficia el que vengan otras compañías extranjeras o países a hacer la tarea que nos corresponde. Para estos magnates de la política les es más fácil vender, rentar o prestar el territorio nacional que poner a los mexicanos a hacer la talacha, y de paso generar empleos.
PEMEX se está cayendo a pedazos, al igual que cientos o miles de servicios como son hospitales, centros de salud, caminos y carreteras malas, educación pésima (ya somos el último lugar), inseguridad. A pesar del gasto bárbaro y otros servicios que como este recurso (petróleo) el país tiene, deberíamos estar a la par de las naciones más prosperas. Sin embargo por cada milloneta que sale de esta compañía, dejan un rastro de miles de miserables. Basta ver cuánto gana un trabajador de esta empresa; ya no se diga un ejecutivo, o peor aún cuánto roba uno de los 70 miembros que componen el sindicato de PEMEX, cuya mafia está al mando del gánster llamado Carlos Romero Deschamps. De ahí nos podemos dar cuenta de la dimensión de lo que es PEMEX: la caja chica que nombró hace tiempo Carlos Salinas, “el barril sin fondo” como lo dijo el descarado de Vicente Fox, o simplemente “el paraíso negro” que nombró el corrupto tabasqueño Roberto Madrazo.
Ahora nos vuelven a comprar o cambiar la riqueza de los mexicanos por cuentitas y espejitos, y no son españoles. Ahora son australianos y chinos, pero al final de cuentas otra vez nos van a joder y nosotros mismos nos bajamos los pantalones y les damos vaselina a los extranjeros para que nos afanen, porque somos unos fracasados, porque no podemos ni con los de casa, porque no sabemos administrar lo mucho o poco que tenemos, porque nos vale madres, porque así quiere Dios y la Virgencita, porque los jefes de la Casta Divina son los que saben y ellos mandan, porque no nos cansamos de que cualquier hijo de vecino nos chingue y nos vengan con el cuento y asustar con el petate del muerto o con Trump, de que ahora ya nos cargó la chingada y que si no abrimos el abanico de ofertas y oportunidades a otras naciones o a otros monopolios nos carga la chingada, y porque así lo dice la historia: nunca hemos defendido nada, ni en la conquista, ni cuando nos quitaron Texas, ni cuando nos atacaron los franceses, ni cuando se han vendido las cientos de acciones en concesiones (AHMSA, Teléfonos, Ferrocarriles, televisoras, carreteras y puentes, Conasupo, entre otras cosas). ¿Cuándo al pueblo o a los mexicanos comunes nos ha ido bien en alguna negociación que la Casta Divina lleve a cabo? Que recuerde al menos este mentecato articulista, en ninguna, y pueden apostar que aunque se hable de miles de millones de dólares u euros, o francos o yenes o cualquier otra moneda, el pueblo no verá ni un pinche centavo partido a la mitad; todo se irá en proyectos, en crear nuevas reformas y comisiones, otras 12 subsecretarias en este Gabinete llamado “La subsecretaría de las mamadas”, como dicen los chavos. El caso es que para estas fechas, estos primeros mil 680 millones de dólares ya se los chingaron sólo en el brindis de esta bonanza caída del cielo. Y que sin duda a los Diputados y Senadores les caerá como anillo al dedo por su jugoso aguinaldo de más de medio millón de pesos. ¿Entonces quién nos va a defender? Pues a rascarse como los changos, unos con otros, y como decía mi abuelita Jovita, a secarse como los changos. ¿Cómo? Pues apuros brinquitos.
Ahora sí que quedaron las frases de “Mover a México” y “Lo poco no se ve, pero nadie lo nota”, o algo así. ¿A quién le puede importar cómo se diga pues? Más cuando el país, la patria y la república están en oferta.
Nota no pedida: Está en la agenda de alguien por ahí del Gabinete, de rentar, o algo así, unas cinco mil 500 hectáreas de bosque en Michoacán en donde llegan las mariposas Monarca, esto a una compañía canadiense. Al tiempo, al tiempo.
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