Señora
- María Carolina
- 24 mar 2017
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Escribí esto cuando por primera vez vi a mi amiga Nena enamorada…
Yo sé que está preocupada
porque me ve entusiasmada;
como jamás me había visto.
Usted pensó en ayudarnos,
pero el verme enamorada…
eso no lo había previsto.
Y fue tan fácil amarlo;
es lo que siempre esperé.
¿Por qué no llegó a mi vida
cuando me sentí perdida,
y creí perdida mi fe?
Y la veo que se desvela,
y tal vez se siente culpable
porque le digo que él va
en cada gota de mi sangre.
Esta semana he reído,
he cantado y he llorado.
En mis sueños yo lo llamo,
y hasta he perdido la calma.
Y en sus llamadas recibo
pedacitos de su alma.
¿Por qué la vida es adversa?
Para otros es pródiga, amorosa, tierna…
Para mí fue soledad, silencio, tristeza,
¡y hoy tiene luz, colores y es plena!
Y créame cuando le digo,
yo no pensé enamorarme.
Pero cuando vi sus ojos,
y leí su vida en ellos,
ya no pude desprenderlos
de este corazón sincero,
que en cada latido le dice:
“¡Te quiero!”.
Por favor, no se preocupe,
que no hay dolor más profundo
que vivir entre la gente,
pero estar solo en el mundo.
No sé cómo vivo
cuando no lo veo.
Extraño sus besos,
su aroma, su aliento.
Soy otra desde aquel abrazo,
en que sin palabras
se me dio completo.
Y hoy que lo he conocido,
y me inspira este sentimiento,
no quiero ningún momento
si no lo vivo con él.
No quiero ningún camino
que me aparte de su ser.
Abril 3, 2007