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Trump, un gringo loco



Trump, el gringo loco que ganó las elecciones, ahora es el Presidente del mayor imperio de nuestra era. Para desgracia de los mexicanos, así nos lo hace creer el Gobierno mexicano, Trump nos traerá muchas desgracias. ¿Pero qué tiene que ver ese gringo loco con nosotros? El gringo como presidente de su país puede hacer lo que quiera; pues por eso está en su país. A nosotros como mexicanos no tiene que asustarnos lo que haga o deje de hacer; los mexicanos en lugar de estar preocupados debemos de estar ocupados.

Pero no, esa no es la historia. El Gobierno mexicano a través de sus medios de información, los periódicos, radio y televisión, nos han estado bombardeando todos los días con dicho personaje: Trump; a cualquier hora del día está en nuestros hogares. Uno se pregunta: ¿Cuál es la finalidad? Y la respuesta puede ser que los mexicanos se mantengan entretenidos con las tarugadas y mentiras del gringo en lugar de estar criticando las corruptelas que suceden una y otra vez con nuestros gobernantes, donde sí los mexicanos deben de abrir los ojos.

La situación que estamos viviendo los mexicanos no es muy halagadora. En la inmensa mayoría de mexicanos existe una gran desilusión. Vivimos en un estado de falta de credibilidad; nos hemos vuelto escépticos y desconfiados. Hoy los mexicanos deseamos más que nada un cambio, y soñamos con ver ese cambio. Los gastos excesivos que tiene el Gobierno mexicano, su burocracia ajena a la miseria de su pueblo; no es capaz de ver hacia abajo. No ve que existe un pueblo desencantado.

Estamos por el momento acéfalos de una auténtica autoridad, no hay un Gobierno responsable que acepte ver el viacrucis en que vive la gente. El costo de la gasolina nos cala en el bolsillo. En los tiempos modernos nos tenemos que mover en automóvil o trasporte público, que para el caso es el mismo daño a la economía de cada hogar. El pueblo vive en contante zozobra cada vez que nos llega el recibo de luz por el alza constante que se da sin avisar. El enojo del pueblo se da porque ese dinero que se recauda no se invierte en el pueblo, sino que vemos con desilusión el despilfarro de quienes ejercen la autoridad en los diferentes niveles de Gobierno. Los diputados y senadores, que deberían de defender al pueblo, son un grupo más de políticos que llega a ocupar esos puestos de elección no para servir al su pueblo, ni mucho menos defenderlo. ¡No!, parece más bien que lo ven como una oportunidad de ganar dinero para su propio provecho, para acrecentar sus propios patrimonios personales. Ese es el descontento de la gente que luchamos a diario por sobrevivir, unos juntando cartón por las calles, otros vendiendo gorditas, y qué bueno que el pueblo buscara una forma decente de trabajar, pero lo malo es que también vemos las cárceles llenas de gente que roba para sobrevivir, y como vemos en las redes sociales, muchas de la veces un ratero que se robó una bicicleta, leche, pañales o cosas de insignificante valor, lo vemos tras las rejas. Sin embargo, a aquellos que saquean las arcas de un Municipio, de un Gobierno Estatal o Federal nada les pasa, se burlan de su pueblo, se ríen porque la justicia no les alcanza por la deficiencia de nuestras leyes. Las noticias sobre personas que se atreven a denunciar a los grandes atracadores son desalentadoras, esas personas son intimidadas y asesinadas, como lo fue el caso del periodista Cecilio Pineda en el estado de Guerrero.

El alza del gas fue otro duro golpe a la economía de los hogares mexicanos. En unos cuantos meses el tanque de 30 kilos que costaba 400 pesos se fue hasta 527 pesos; fue un duro golpe para la supervivencia de las familias. Peña Nieto dijo a la nación que era preferible subir el precio de las gasolinas que acabar con los programas sociales. Lamentablemente estos programas sociales no llegan o no son repartidos a quienes verdaderamente los necesitan; son partidistas y lleva un fin nada útil.

La brutal desaparición de los jóvenes en Iguala es un caso que sigue estancado. El largo peregrinar de los padres de familia ya no encuentra eco en la prensa ni en la televisión porque la impunidad es más fuerte que el imperio de la ley; esos crímenes pasarán a la historia como el caso de los crímenes de 1968 en la Plaza de Tlatelolco, sin alcanzar la justicia. El sentimiento de inseguridad se hace latente y el pueblo vive en total vulnerabilidad. En medio de este teatro de simulaciones y prácticas perversas y viciadas, como la poca efectividad del Instituto Nacional de Trasparencia y Acceso a la Información de Datos Personales, en los hechos, no ha frenado la indolencia ni la rapacidad de los gobernantes que desaparecen millones de pesos a través de medios legaloides. Sin embargo, personas como Jesús Pérez cree que si el pueblo hiciera un esfuerzo constante y exigiera al estado cumpliera con su deber, con honestidad y entrega, otra cosa sería.

Hoy en día vemos con desilusión con cuanta simulación se manejan nuestros gobernantes. Todo esto que sucede en nuestro país es lo que de verdad debería de preocuparnos a todos los mexicanos porque aquí vivimos, aquí nos afecta y no tenemos por qué estar sufriendo con las actitudes y amenazas de un gringo perverso y loco como lo es Trump, pues para locos con Vicente Fox tenemos.

De todos modos Martha Sánchez nos dice que es muy triste ver a nuestros connacionales sufrir en ese país a donde se fueron un día por falta de oportunidades aquí en su patria. Es bueno que dejen de estar asustando con el coco de Trump y nos enfoquemos en la alza constante del precio de las gasolinas, el diesel, el gas, la luz, las tortillas.

En años pasados los gobernantes, que son los mismos tras bambalinas, nos asustaron con “el chupacabras”. La prensa lo destacaba en primera plana, había desordenes, inflación, carestía… todo similar con calamidad para el pueblo. Sufríamos por el gran fraude del mega PROA o RobaPROA, como fue bautizado. Siempre lo mismo con estos Gobiernos que no tienen llene. Que si la deficiente ley anti corrupción funcionara, el pueblo sonreiría al ver a tanto funcionario oportunista en la cárcel.

¿Verdaderamente qué espera el pueblo ante tanta alza en los costos de los principales servicios, agua, luz, gas, gasolina, diesel, etcétera? La demagogia del actual Gobierno atemoriza al pueblo al enviar un mensaje de que más vale malo por conocido que bueno por conocer.


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