Cuento para reírnos de nuestras desgracias
- Por un tal TALÍN
- 25 mar 2017
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Recopiló un tal T A L Í N del periódico “El Machete”
El peluquero
Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El florista quedó agradecido.
Cuando el peluquero fue a abrir el negocio a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.
Luego entró un panadero para cortarse el pelo y cuando fue a pagar el peluquero respondió:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue.
A la mañana siguiente, cuando el peluquero volvió había una nota de agradecimiento y una docena de donas y biscochos esperándolo en la puerta.
Entonces un senador fue a cortarse el pelo y cuando fue a pagar el peluquero nuevamente dijo:
- No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo servicio comunitario.
El senador contento se alejó.
Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de senadores, 10 diputados, 15 regidores, el alcalde con sus secretarios, la esposa del alcalde y seis hijos haciendo cola para cortarse el cabello.
La moraleja es… Tú la pones, je je.