¿Te acuerdas de…?
- periodicoelsigloxxi
- 1 jun 2017
- 2 Min. de lectura
¡Feliz Día del Niño!

Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un práctico “volado” o con un “Piedra, Papel o Tijera”; también con un “Zapatito blanco, zapatito azul, dime cuántos años tienes tú”.
Cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple “Pidos, pidos...”.
Cuando los errores se arreglaban diciendo simplemente “No vale”, “Un cáliz”, “Va de nuevo, va de nuevo...”.
Cuando tener dinero sólo significaba poder comprarte una bolsita de caramelos a la salida de la escuela... ¡con 20 centavos!
Cuando hacer un castillo de arena o una “carreterita” podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde.
Cuando para salvar a todos los amigos bastaba con un grito: “¡Un, Dos, Tres por mí y por todos mis amigos!”.
Cuando siempre descubrías tus más ocultas habilidades a causa de un “¿A que no lo haces?”.
Cuando “¡El último es vieja!...” era lo único que nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho después de hacer algunas maldades, como tocar un timbre.
Cuando los globos de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado.
Cuando la palabra “GUERRA” sólo significaba arrojarse gises y bolas de papel durante las horas libres en clase.
Cuando la mayor desilusión era ser elegidos los últimos en los equipos para la reta del recreo en la escuela.
Cuando ganarse un helado era la mejor recompensa de nuestros padres.
Y quitarle las ruedas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida.
Cuando el negocio del siglo era conseguir o cambiar las estampas de los álbumes por las que hacía tanto tiempo buscabas.
Cuando ponerte una camiseta a modo de capa te hacía soñar, y subido en cualquier escalón deseabas con todas tus fuerzas poder volar como Superman.
Todas estas simples cosas nos hacían felices. No necesitábamos nada más que una pelota, una muñeca, gises, canicas, tacones, carritos y un par de amigos(as) con los que jugábamos durante todo el día.
Si puedes recordar la mayoría de estas cosas y has sonreído, entonces significa que todavía queda dentro de ti algo del niño que fuiste no hace tanto tiempo.
Así que muestra esto al que necesite un pequeño descanso en su apretada y agitada vida de adulto.
¡Nunca pierdas al niño que llevas dentro! (y no hablo por la panzota que ahora te cargas).
Por cierto... ¡Pásala, si no te quemas!
¡Feliz mes del niño!