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Repetir y repetir siempre lo mismo, ¡a ver si aprendemos!

  • Oliverio RODRÍGUEZ HERRERA
  • 1 jun 2017
  • 2 Min. de lectura

Próximas elecciones, por el bien de nuestros hijos (análisis)

Los medio de comunicación, como la T. V., la prensa, las revistas; los maestros en las escuelas, y en el hogar, nos dicen que debemos educar a nuestros hijos inculcándoles buenos sentimientos dándoles consejos para que crezcan siendo hombres y mujeres de bien, poniendo en el hogar primero el ejemplo, con cariño y amor. ¿Cómo queremos que sean nuestros hijos cuando sean grandes? Depende de la educación en todos los niveles y edades por las que van pasando.

Como en la iglesia, nos repiten los mismos salmos. Así con esa insistencia debemos persistir en la educación que les demos desde su tierna edad.

No enseñar a ser corruptos, ni rateros, tener convicciones de servicio y de amor a la humanidad, porque ellos se toparán con muchas tentaciones y malas compañías, o se dejarán arrastrar por películas o personajes reales o de caricatura donde las pistolas y las metralletas son las estrellas principales.

Qué lástima que ahora la maldad se extienda por los medios de comunicación, en las redes sociales, en los juegos electrónicos, en los narcocorridos. Todos estos medios de comunicación que deberían ser totalmente para la buena educación de los que más queremos, son los enemigos de los que queremos formar familias con hijos ideales.

Que no los deslumbre la riqueza mal habida, ni los vicios con las drogas, que dan placer por instantes y deterioran la salud incitándolos a hacer el mal.

Sí, tomemos nuestra responsabilidad para con ellos, tanto sentimentalmente, religiosamente y civilmente, señalándoles las malas mañas de quienes nos explotan y hacerles ver que existen muchos héroes que sólo son personajes vanos, que lo que únicamente quieren es sacar dinero con falsos héroes, hasta en los deportes, y no se diga en el medio artístico y político.

Es necesario que todos los que queremos actuar con esta responsabilidad, echemos ojos a nuestro entorno y veamos si tenemos suficientes medios de trabajo, suficientes escuelas y un eficiente y recto dirigente, tanto en el Mandato Presidencial, en el Municipal, en los servidores públicos y en nuestra casa, en donde se siembra la semilla buena o mala.

Existen muchos adagios, como “Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”.

Repito y repito siempre lo mismo, pero es hora de cambiar y de hacer un profundo análisis de nuestra actuación dentro del seno familiar, y que estas recomendaciones tengan eco en todos los mexicanos por el bien de nuestro país y como consecuencia del buen futuro que les heredaremos a nuestros hijos.

¡NO A LA CORRUPCIÓN!

Matamoros, Coahuila, mayo 5 de 2015.

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