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El poder se comparte, pero no se entrega

  • Por Javier LÓPEZ MEDINA
  • 23 ago 2017
  • 3 Min. de lectura

Rubén gano la partida


Después de las elecciones de 2012 donde compitió Enrique Peña Nieto contra Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota, el clima político empezó a enrarecerse. Los rumores en contra de Rubén Moreira empezaron a arreciar. Los especialistas en filtrar rumores decían que Rubén ya no iba a estar en el Gobierno del Estado; iba a dejar el Gobierno y el nuevo Gobernador sería Javier Guerrero. A partir de ahí, los ataques se centraron principalmente en contra de Humberto Moreira, Rubén y Miguel Riquelme; aunque no fueron los únicos a quienes se denostaba, sí eran a los principales.

Dada la campaña infundada en contra de Rubén, la aprobación gubernamental empezó a bajar en el último trienio. El PRI con Miguel Riquelme aventajaba en las encuestas a Guillermo Anaya con una diferencia que estaba en un máximo de 20 puntos y un mínimo de 14. En ese marco Javier Guerrero tenía el deseo de ser Gobernador, quería que el PRI que había construido Rubén Moreira con la militancia del partido le diera la candidatura a la Gubernatura del Estado. En respuesta, el PRI abrió la contienda interna para que participaran todos los aspirantes a ser candidatos a la Gubernatura, pero Javier Guerrero, que había pedido le dieran la candidatura, se fue. Y tiempo después se presentó a la elección como candidato independiente, después de que el PRI lo hizo Presidente Municipal de San Pedro, cuatro veces diputado federal y muchas veces funcionario público de primer nivel.

Con todo el deseo de hacer caer al PRI y que ganara el PAN, desde varios frentes diferentes actores políticos empezaron a estirar la “garra” al PRI para quitarle el poder estatal y entregarlo al PAN. En una contienda que pasará a la historia como la más reñida, Rubén Moreira ganó la partida. El duelo de estrategias estaba claro: fraccionar al PRI hasta ponerlo en manos de Acción Nacional, contra la estrategia de mantener al PRI unido para encarar la embestida de una oposición con apoyos extraordinarios y de dudosa procedencia.

Ganó Rubén. El PRI ganó la elección por una diferencia de poco más de 2 puntos, más que suficiente para que no hubiera duda de que el PAN había sido vencido en las urnas.

¿Quién es Rubén? Es el candidato a Gobernador que más votos a sacado en Coahuila; el candidato a Diputado Federal que más votos ha sacado en una contienda electoral, en todo el país; el artífice de uno de los PRIs más sólidos en el país; el artífice del PRI que no ha perdido una elección para Gobernador en Coahuila; el artífice de la conformación de un PRI donde su militancia es más poderosa que cualquier persona. Es el Gobernador que elevó los índices de empleo hasta donde nadie nunca lo pudo hacer; el Gobernador que disminuyó la inseguridad hasta donde nadie la pudo bajar; el Gobernador que llevó al Estado al primer lugar en transparencia; el Gobernador que mantuvo los buenos números de salud, educación y alimentación, dejado por el ex Gobernador Humberto Moreira Valdés. El mejor “jugador” de política en el Estado de Coahuila en las últimas dos décadas.

En una batalla donde sus enemigos decidieron “ir por él” desde el 2012, el mejor jugador de política en Coahuila los venció limpiamente. Limpiamente venció al PAN, venció a los mercenarios y venció a la traición.

19 de julio de 2017 (www.laotraplana.com).




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