Su derecho a errar
- María Genoveva MEZA MARTÍNEZ
- 23 ago 2017
- 1 Min. de lectura

¡No soy su enemiga, mi hija!
Sólo pretendo dejarle madurar,
permitir que transite por donde elija,
aceptando todo su derecho a errar.
Vivir sus errores será su elección.
Yo ya viví los míos, y hoy lo lamento.
Afrontar consecuencias es gran lección.
Ya pasé por lo mío, ¡hoy es su momento!
Espero la viva, y quede satisfecha de ello.
Que más que a mí, le dé valor su inteligencia,
para que deseche lo malo y se quede con lo bello.
Que quite las espinas y de la rosa goce su fragancia.
Me duele aceptar ¡algo hice mal en ella!
Pero estoy segura que no fue con alevosía.
Espero que pronto en cantidad, como es bella,
brote de su alma una gran benevolencia.
Aunque hoy de mí la siento tan lejana,
eso es lo que menos importa ahora.
Pues de Dios es de quien debe estar cercana,
para eso de día y de noche su madre ora.
¡Aunque hoy de mí la sienta tan lejana!
27 de mayo de 2016.