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¡Odio ese silencio!

  • María Carolina
  • 19 sept 2018
  • 2 Min. de lectura

1.- ¡Amo ese SILENCIO provechoso!, que nos ayuda a meditar, estudiar, resolver, descansar, escuchar, tomar decisiones y para recordar.

Pero odio ese SILENCIO infértil que nos hace ver inseguros ante la persona que cree en nosotros, que por miedo no nos deja ser sinceros y expresar un comentario o confesar un ¡TE QUIERO!

Toda mi vida me ha seguido ese SILENCIO, y he sentido el vacío de la apatía y la omisión que sin hablar se llama COBARDÍA, y que sin dar explicaciones golpea la dignidad de toda persona que se precia de tener valía.

Porque el SILENCIO calla la risa, la vibración del viento, los cantos de las aves, los murmullos y nos acerca tempestades.

Odio ese SILENCIO que muerde el alma, porque duele mucho cuando esperamos unas palabras que no nos dan y se las guardan, y si esperamos una llamada que nunca llega, ¡eso condena, destruye, cansa, envenena!


2.- Odio ese SILENCIO que nos hace oír el latir del corazón, ¡cuando desea un abrazo, detalles, pasión! Ese SILENCIO indiferente y cruel cuando se espera una noticia y el tiempo pasa lento y se va minando la esperanza, ¡y se va acabando el ser!

Señalo a ese SILENCIO que finaliza las amistades y que no explica cuál fue la ofensa, el perjuicio o la molestia. Y se hace presente con malos momentos, olvidando el ser sinceros y las bonitas experiencias.

Odio ese SILENCIO que destruye matrimonios y se dicen ADIÓS amparándose en un tonto orgullo, queriéndose aún, y lo que pudo aclararse lo hacen común, sin darle valor a los años pasados, sin evocar lo sagrado, dejando en el aire lo que no han vivido, ¡Y LO QUE SE HAN AMADO!, y así, sin luchar, se cubren de tiempo y ¡llega el desengaño!


3.- ¡Odio ese SILENCIO que nos hace ser arrogantes aunque lloremos por dentro!, sin desear hablar, ni pedir y de insultar calladamente, de olvidar la HUMILDAD, ¡y sin ella perdemos lo que pudimos ganar!

Pero nos gusta morir en ese SILENCIO, recordando la tibieza de ese cuerpo que extrañamos en nuestras noches vacías, pero gozamos callando y seguimos ocultando que lo amamos todavía, aunque vivamos soñando, ¡y no habrá FELICIDAD por nuestro empeño en callar!, ¡qué tristeza, qué ironía!

Y dejamos que siga pasando el tiempo, y cuando volteamos al calendario ya pasaron varios años y nos apena volver y platicar con sinceridad, y lo que pudimos tener, ¡sólo lo vemos pasar!


4.- Y un día sólo recordamos, y por vivir en SILENCIO, dejamos ir el AMOR, y con él se fue la vida, la paz, la estabilidad, y termina la ilusión, y nos dedicamos a ser un mueble más de madera, un marco o una cadena.


Hoy te digo: ¡Ya no calles! ¡Habla, di tu verdad! Grita, da ideas, cuestiona, pide respuestas, pero vuelve a ser persona. Rescata ya ese amor que todavía te importa, y que al sentir tu SILENCIO poco a poco te abandona. Ama, vuelve a reír, ¡grita todo lo que sientes! ¡Comienza a vivir otra vez! ¡Verás que no te arrepientes! Y como yo, ¡odia ese SILENCIO! que te ha traído soledad, ¡y te ha hecho perder tu tiempo!


María Carolina

Junio 30, 2018




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