El cine en Matamoros
- Por Agustín ARELLANO FARÍAS
- 19 sept 2018
- 3 Min. de lectura

El jueves 12 de julio de 2018 fueron inauguradas las salas del cine Cinépolis. Para la inauguración se presentaron las Autoridades Municipales que representa Juan Carlos Ayup Guerrero como Presidente Municipal de Matamoros, Coahuila, y la gente que anda adelante en estos menesteres. Hacía ya tiempo que la población matamorense no tenía una sala de cine para su diversión, por lo que a estas modernas instalaciones ya no las llaman cine, sino “Cinépolis” y pertenecen a una cadena de cines a nivel nacional de una sola familia: Ramírez.
Para los que les gusta recordar el pasado de nuestra ciudad, recordaremos los nombres de algunos cines. El Cine “Principal” se encontraba ubicado en la avenida Cuauhtémoc, donde hoy se encuentra Elektra. Y fue inaugurado el 9 de junio de 1949. Entre los trabajadores estaban: Jesús Kalil, Gumersindo Argumedo García, conocido como “Gume”, primo hermano de Pilo Argumedo Rodríguez, conocido como “Rambo”. En la taquilla trabajaba Rebeca Ramírez.
Antes del Cine Principal ya funcionaba el Cine Teatro Zaragoza, ubicado en calle Niños Héroes, donde hoy es Abarrotes del Real.
El 23 de junio de 1951 era una tarde calurosa, de esas que los matamorenses estamos acostumbrados, a que nos chorree el sudor desde la frente, por el cuello, la espalda y en todo nuestro cuerpo. El niño Manuel Fierro Lavenant, conocido como “El Pollo” Fierro, jugaba con sus primos, los Lavenant Quiroz, en los pozos de la Vega en dirección de la estación del ferrocarril. Lanzaban unos aviones que habían encontrado en la casa que una vez fue de don Francisco Murillo, dueño de la única fábrica de aceites y jabones que ha habido en Matamoros. Los primos del “Pollo” Fierro eran: Emilio, Raúl, Consuelo, Leticia, Esther y Beatriz, hijos de su tío Teodoro Lavenant.
Continua narrando el “Pollo” Fierro: “De repente vimos gente correr hacia el centro por la vía, entonces vimos que se levantaban enormes llamaradas y un espeso humo del centro de Matamoros, nos acercamos un poco más y nos dimos cuenta que se quemaba el Cine Zaragoza”. Como era de madera, ardió como fogata de leña seca. Los piperos llegaron con sus pipas tiradas por un caballo, a los lados del tanque traían dos botes de cuatro hojas que llenaba de agua y corrían a arrojárselas a las llamaradas; la gente se arremolinaba dificultando el tráfico. Para cuando llegaron los Bomberos de Torreón, del viejo cine ya no quedaba más que cenizas.
Ese cine lo trabajaba el señor Theofanes Papadopulos, que le pagaba renta al señor Mariano Herrera, dueño del terreno. El niño Álvaro Ayup acababa de salir de la Escuela Primaria “Apolonio M. Avilés” cuando le tocó ver el mar de gente que acudía a ver la conflagración, cerrando toda la circulación por las calles. El humo era acompañado de explosiones por el material que tronaba, las láminas ardiendo volaban a grandes alturas y caían en las casas vecinas. Fue algo dantesco que la gente recordó toda su vida.
El Cine Principal continuo ofreciendo funciones hasta el año de 1961; un lunes 28 de agosto fue su última función. Dicen que ese cine pertenecía a la familia Abularach, pero no se confirmó. El Cine Terraza Matamoros abrió sus puertas un mes de mayo de 1963, inaugurado por el padre Patricio Aguirre, acompañado por el señor Elías Faccuseh, Juan Villa y Jesús Núñez Zamarripa. En esta etapa la generación se divirtió sanamente; las funciones eran a diario. Cada año en el aniversario, se rifaban numerosos regalos; dejó muchos recuerdos. El propietario del Cine Matamoros falleció el 8 de octubre de 1976. Tiempo después cerró sus puertas.
Al no haber salas de cine en Matamoros, fue aprovechado por un húngaro, que traía en su camión los proyectores de cine; rentó el corralón del despepite del “Barrio El Galeme”, levantó una carpa y ahí duró varios años aprovechando las bonanzas. Después abrió sus puertas el Cine 77, que estuvo frente a la Cruz Roja, propiedad del señor Juan Escobedo. Le siguió el Cine Morelos, que estuvo donde es hoy la Farmacia Guadalajara. Ahí estuvo también la Arena Olímpica Cuauhtémoc, que divirtió a toda una generación del 70, con sus luchas libres y programas de box. El Cine Juárez estuvo por la calle Niños Héroes y avenida Zaragoza. Por último, se construyeron dos salas de cine por la avenida Ocampo, propiedad del señor José Refugio Lucero (qepd).
En estos años en que decayó la asistencia al cine, fue porque la gente adquirió un nuevo aparato que fue la videocasetera. Tuvo su auge la renta de películas que se veían en cada hogar matamorense; los rentistas de películas tuvieron su bonanza. Después de más de una década sin cine, los matamorenses tienen un centro donde divertirse sanamente, pero ya no se llaman cines ahora es Cinépolis, porque en esta vida todo cambia. Como decía Heráclito de Éfeso: “O la afirmación del cambio, o devenir de la realidad”.