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Año de Hidalgo

  • Por un tal T A L Í N
  • 25 oct 2018
  • 2 Min. de lectura

Chingue a su madre el que deje algo


Viejas prácticas priístas que se enquistaron en las usanzas de transición, amañadas y por demás descaradas entre gobernadores entrantes y salientes del PRI, donde los salientes se iban “limpios”, y como el Jibarito, locos de contento con su cargamento, al fin que estaba preestablecido y arreglado que su correligionario (del PRI) tenía la obligación irrenunciable de aceptar sin chistar las cuentas de entrega – recepción, estuviesen como estuviesen.


Deudas: con CFE, con proveedores, con prestadores de servicios, patrullas y vehículos oficiales descompuestos y otros inservibles, infraestructura de oficina descompuesta o en calidad de chatarra y problemas de toda índole, y por todos lados cuentas mochas, entendiendo por ambas partes que el entrante obligadamente tenía qué servir de cómplice al taparle al saliente todas las trapacerías y todos felices y todos contentos, y favor de no estar chingando.


Afortunadamente: a nivel nacional y en muchos municipios se acabó esa herencia política y tendrán que entregar los salientes cuentas, ahora sí “limpias”, so pena de recibir acción penal por parte del nuevo Gobierno del cambio. Poco tiempo (hasta diciembre) tienen los priístas para preparar su “retirada digna”; lo malo es que los que se van saben que poca oportunidad tendrán para hacer otra y sacan tremendas uñas y descaran su voracidad agarrando lo que pueden y de donde pueden, perdiendo incluso compadrazgos, amigazgos y familiarazgos, y en el peor de los casos ganándose hasta el repudio de su equipo de trabajo porque se ha sabido, como vieja práctica priísta, que algunos gobernantes son capaces hasta de quitar parte del sueldo de sus empleados sin ninguna explicación legal convincente, de aprobar en Cabildo una disparidad abismal en los sueldos de los de arriba (sueldazos) y los de abajo por demás miserables (destaparon esa cloaca en Torreón). ¿Qué no habrá sindicatos o alguna oficina o dependencia de Gobierno que defienda a los trabajadores municipales, estatales y nacionales?, que tienen que sufrir estos abusos, ¿o también estarán amafiados? Nomás falta que hasta el aguinaldo se lleven (no lo dude usted ni tantito).

Han habido en Matamoritos, “administraciones” salientes que se han llevado hasta el jabón y el papel rollo.

Todos quisiéramos que todo esto cambiara para bien, y dejar de tener que sufrir de Gobiernos tranzas del engaño y la simulación.

¿Y tú qué le vas a pedir a Santa Claus?





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