Tu recuerdo
- María Genoveva MEZA MARTÍNEZ
- 25 oct 2018
- 1 Min. de lectura

¡Aaah! ¡Cómo ha cambiado tu recuerdo!
Si mal no recuerdo, dolía recordarlo.
Tu recuerdo, cómo dolió... tu recuerdo.
¡Aunque duele un poco recordarlo!
Recordar. Que dolía se volvió manía.
Pero hoy tu recuerdo ya no hiere.
Aunque a veces al recordar se ansía.
Hoy con tu recuerdo ya no te ansiaré.
Aunque lo dudes, tu recuerdo gozo.
Porque hoy tiene otro efecto.
Ya no es más un efecto caprichoso.
Hoy es un recuerdo apacible por completo.
¡Sí! No lo niego. El recordarte era patético.
En ningún momento intenté fingir.
Pues con el alma anhelé un amor mítico.
Amor al que la realidad jamás dejó de reprimir.
Hoy recuerdo nuestro amor osado.
Al que mi mente había puesto cerrojo.
Aún sabiendo que todo era muy aventurado,
inventé en mi mente un final a mi antojo.
Tu recuerdo no es más sinónimo de flagelar.
Se convirtió en un agónico capricho.
Te aseguro ya no me voy a acobardar.
Y ni un solo recuerdo te reprocho.
Mi corazón estoy dispuesta a restaurar.
Renuncié a este amor más que frenético.
Como el culpable no te voy a señalar.
Y hoy tu recuerdo será “un paseo paradisíaco”.
Ahora he prometido un vergel a mi vida.
Y aunque tal proyecto suene ambicioso,
se sueña también sin estar dormida.
Y por si acaso, dejo bajo un alud todo sollozo.
María Genoveva MEZA MARTÍNEZ