top of page

El extravío

  • Por Raúl Sergio de la FUENTE HERNÁNDEZ
  • 10 ago 2019
  • 3 Min. de lectura

Hace algunos ayeres, en plan de trabajo, tuve el agrado de acompañar al contador Gabriel Cajiga Torres a la ciudad de Saltillo, la cual me remontó al romanticismo del Siglo XIX, y recordar que allí nació el destacado y malogrado poeta Manuel Acuña, quien sabedor que el “hondo abismo que lo separaba” de Rosario de la Peña Llerena, era Manuel M. Flores; un aciago día decidió ausentarse del sensorio de la vida. Cumplida satisfactoriamente la comisión del contador Cajiga, antes de despedirnos, el ingeniero Becerra, en ese entonces representante de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ante la Junta Local de Caminos del Estado de Coahuila, nos contó una anécdota que le ocurrió en esa entidad federativa, en un recorrido que hizo por el desierto; cuya belleza contrasta con la melancolía de su soledad, como la mar polisonora, que no obstante de su mayestática estampa, lleva consigo las lágrimas vertidas por la humanidad.Disculpen esta digresión, pero me sentiría muy mal no destacar la inteligencia, educación, iniciativa, amabilidad y la extraordinaria capacidad de convocatoria del contador Cajiga, quien independientemente de haber sido mi jefe, fue mi benefactor, y por ello le doy gracias a Dios; además porque el río Leteo aún no ha anegado mi memoria, ni la acción del presente ha difuminado el grato recuerdo que conservo de él.Retomando el tema de la anécdota del ingeniero Becerra:“Cierto día, en una camioneta pick-up, recorriendo los caminos de ‘Obras a Mano’ a cargo de la ‘Junta’, cuando menos acordé el sol había concluido su jornada cotidiana, fui atrapado por un manto intensamente negro.“En la búsqueda de la salida que me llevara a la carretera me extravié; mas para ‘mi buena suerte’, a lo lejos divisé una lucecita; sin perder un segundo aceleré el motor, dicha lucecita provenía de una linterna, de aquellas que para su combustión se utilizaba ‘petróleo morado’, que alumbraba el frente de una solitaria casita de adobe.“Afuera de ella se encontraba un individuo fumando, sentado en una silla, quien al verme bajar de la camioneta, dejó su asiento y fue a mi encuentro; sin ningún saludo de por medio me preguntó: ‘¿Qué le pasa, pelao?’. Al percibir su tono amical, le dije: ‘Fíjese que ando perdido, y no sé cómo llegar a la carretera’. Aquel sujeto dejando de fumar, a su manera, me indicó el rumbo que debería tomar para salir de mi apuro. A pesar de la escasa luminosidad, al escuchar su voz pude percatarme que se trataba de una persona adulta. Una vez que entendí sus indicaciones, muy contento partí en busca de mi objetivo.“Pasados algunos minutos, sin atisbo del reflejo de los fanales de un carro o camión que transitara por la consabida vía vehicular, y para evitar el innecesario consumo de gasolina, apagué el motor y empecé a rememorar las indicaciones de aquel sujeto. En eso estaba, cuando de pronto avisté otra lucecita, y abrigando nuevas esperanzas me dirigí al sitio de dónde provenía aquella luz prometedora. Al llegar al punto deseado, me topé con otra solitaria casita de adobe, en el exterior había un tipo en posición similar a la de mi informante anterior; esta vez permanecí dentro de la camioneta, porque él al verme llegar, se levantó de la silla y acercándose a la ventanilla me preguntó: ‘¿Ora que le pasó, pelao?’; totalmente confundido, no comprendí el significado de su pregunta, y haciendo un esfuerzo por disimular mi angustia, le expuse el motivo que me llevara hasta allí.“Este sujeto algo molesto, con voz tajante y estentórea que aún resuena en mis oídos, me dijo: ¡Ah!, cómo será ‘usté’ p…., ‘pos’ ya no le expliqué por ‘ónde’ se ‘juera’; sin añadir más, volvió a sentarse y continuó fumando. “Aceptando (no de muy buena gana lo expresado por ese fulano), perplejo abandoné aquel lugar, había caminado en círculo.“Por fin, después de un tiempo considerable, di con un acceso que me condujo a la tan anhelada carretera”.

México, D.F., otoño 2011.

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square

© 2016 por Periódico EL SIGLO XXI. Proudly created with Wix.com

bottom of page