La teoría del fraude
- Por Iván GARZA GARCÍA
- 6 jul 2017
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Hace una semana, en este mismo espacio, concluí con una afirmación irrefutable: los resultados oficiales (subrayo, oficiales) de la pasada elección se darían a conocer una vez realizado el cómputo final de los votos. Antes de eso, cualquier manifestación sobre un posible triunfo de Gobernador, alcaldes o diputados era mera especulación. Ya para entonces la teoría del fraude estaba bien cocinada. Su autor: Antonio Solá; asesor español, especialista en campañas sucias, contratado por el PAN de Coahuila para enturbiar el proceso y sus resultados. Justo el miércoles pasado, las y los representantes del partido azul ante los comités municipales y distritales iniciaron la jornada solicitando el recuento “voto por voto, casilla por casilla” y, sin que hubiera una causa para ello, en casi el 90% de los referidos comités se les concedió la apertura de la totalidad de los paquetes electorales.
Para sorpresa de los panistas, el recuento que ellos solicitaron trajo consigo la confirmación de su derrota en la elección de Gobernador. Ante esta situación, desde las oficinas ubicadas en el Rosario, las y los representantes recibieron, uno a uno, la indicación de abandonar los recuentos. Primero lo hicieron los azules; le siguieron los representantes del “independiente” (entre comillas) Javier Guerrero; más tarde, en medio de dudas, abandonaron los recintos destinados al conteo las y los representantes de Morena. Pocos entendían lo que estaba pasando. Guillermo Anaya y su asesor extranjero sabían que, para continuar con la teoría del fraude, no podían permitir que sus representantes convalidaran con su firma las actas correspondientes al cómputo. Era necesario cambiar de estrategia.
Sin conocer aún el resultado, los panistas se lanzaron a desacreditarlo, manifestando por todos los medios posibles que buscarían la anulación de la contienda electoral. A través de “difusores” pagados y valiéndose de las redes sociales, hicieron extensiva la protesta. No hablaron de las razones legales que los llevarían a solicitar la nulidad, tampoco refirieron si ésta era viable en términos jurídicos. Solá sabe bien lo que se debe hacer en estos casos: enardecer a la sociedad; que los ciudadanos sientan que les han robado, aunque no sea cierto. Con testimonios e imágenes falsas compartidas estratégicamente en las redes se lograría el propósito. Una de estas, muestra a un grupo de jóvenes sentados en un pasillo frente a supuestas boletas electorales esparcidas en el suelo. Aquellos papeles ni siquiera tienen el color que corresponde a las boletas usadas en la pasada elección, pero este “error” poco importaba, el español había logrado sembrar la duda. Más tarde, Guillermo autorizó un movimiento más. Seleccionaron a algunos de los representantes del PRI que estuvieron presentes en las sesiones de cómputo, y después de ofrecerles dinero en algunos casos, o incluso amenazarlos en otros, les pidieron firmar una declaración en la que manifestaban estar en desacuerdo con los resultados del conteo. Ninguno accedió.
Mientras esto pasaba, Solá recomendaba a la dirigencia del PAN convocar a los ciudadanos a la toma de las instalaciones del IEC el día miércoles (hoy), al momento de presentar el juicio de nulidad. La intención por supuesto es ejercer presión a la autoridad y, al mismo tiempo, generar una distracción sobre los endebles argumentos jurídicos y la falta de pruebas contundentes.
Aquí en confianza, la teoría del fraude empieza lentamente a desmoronarse. Algunos ya se dieron cuenta que están siendo utilizados para que otros cumplan sus afanes personales. Además, el mentado conteo rápido del IEC presentado la noche de la elección, que sirvió como detonante principal para este montaje, ya está siendo desvirtuado.
Ayer, se estableció con certeza que si el IEC hubiera hecho ese conteo con la muestra completa y no sólo con una fracción de ésta como lo hizo, Riquelme aventajaría a Anaya desde entonces con una diferencia estadísticamente significativa. El español ya no está en nuestro país, se fue a tomar un descanso dejando indicaciones precisas: hay que continuar abonando a la teoría del fraude; el desgobierno es el propósito. Bernardo levanta el teléfono titubeante; al parecer Solá tiene una nueva idea. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.
Vanguardia • Martes, Junio 13, 2017